Que puedo decir, la verdad es que nunca me he sentido a gusto con esto de los días navideños (de hecho creo que nunca me he sentido a gusto nunca con ningún día festivo) y de toda la parafernalia que los rodea. El simple hecho de salir a la calle y sentir el brutal frió que me cala los huesos, ver a la gente indiferente a la desgracia de los demás en épocas de supuesta buena ondita, la hipocresía de mandar buenos deseos a alguien que se estaría dispuesto a clavarle un cuchillo por la espalda, a los que ponen un falo con luces y escarcha (cuando la luz que ocupan la obtienen robándola del poste de luz) pidiendo pendejadas y mas pendejadas (un estereo, un i phone, un novio(a), un coche ultimo modelo) en sus cartas navideñas, el que se pone pedo y tiene supuestos amigos que lo acompañan a manejar enloquecido por las calles importándole un carajo la vida de los demás, los dirigentes políticos y religiosos corruptos de este país mandándonos sus “mejores deseos en estas fechas”, todo bañado en luces rojas y verdes, olor a canela y manzana, letanías huecas cantadas solo por el compromiso de hacerlas; no se tal vez no haya motivo para deprimirse.

Muchos ven la felicidad y el amor en unos zapatos a la moda y en un suéter nuevo (el cual tendrán que pagar después vendiendo su alma al diablo en abonos chiquitos y sin intereses), que en el hecho de saber que están vivos y que tienen lo más importante de sus vidas a su lado. Prefieren ver la marca del regalo más que la intención o que los sentimientos, prefieren la diversión banal más que la inteligencia y la cultura. Probablemente si Jesús estuviera aquí estaría orgulloso de todos nosotros.

Se que todo lo que digo puede sonar antisocial, regañón y amargado (la verdad cuando estoy escribiendo escucho una canciones muy alegres: Rock the Casbah de The Clash, Smoke It de los Dandy Warhols, seguida de Our House de Madness, platicando con buenos amigos por el Messenger y consumiendo esos dulces que se llaman Tamborines), pero viendo la tormenta que esta a punto de cernirse sobre nuestras cabezas me pregunto que tanto somos todos culpables de lo que nos pasa ¿Por que somos el único animal en el mundo que repite sus errores? y ¿Qué es lo que hemos hecho nosotros mismos para salvarnos? ¿Por qué me enferma tanto la gente que es más capaz de abrir sus carteras que sus corazones? ¿Acaso yo soy el que esta mal? Tendría que ponerme bien pedo escuchando regueton y narcocorridos echando balas al aire, hacer esa mamada de ponerle a un carro cuernos de reno y nariz roja, aventar cuetes a la calle para ver como amanece contaminada la ciudad, ponerme agresivo en las rebajas de invierno y haciéndole caras al de al lado solo porque me gano la ultima blusa que había en Suburbia, probablemente yo soy el que no encaja ¡No! Me resisto a creer en que la vida se reduce a todo esto, en que hay gente allá afuera que comparte lo que pienso y que no esta dispuesta a vender su humanidad por un poco de hipocresía navideña, que todavía tiene la sensibilidad para ayudar a alguien y que no esta mas preocupada en tener el nuevo disco de los Jonas Brothers y por el tinte de su pelo, que por el de leer un libro y escuchar un buen disco.

La verdad es que no es mi intención amargarle la fiesta a nadie, y tampoco ha sido mi mayor preocupación no hacerlo, pero si alguno de ustedes comparte lo que digo déjenmelo saber. O al menos díganme donde esta el gusto masoquista que crea este tipo de fiestas y que puedo hacer para sentirme parte de este festejo, porque yo por mas que lo intento no lo puedo hacer. Talvez lo que me hace falta es ensayar con Valium y Prozac como Elizabeth Wurtzel, solo que creo que seria un poco mas arriesgado. Mejor solo dejémoslo en comentarios.